jueves, 22 de diciembre de 2011

El reloj de la Puerta del Sol

En estas fechas, creo que lo más apropiado es dejar un par de datos sobre el reloj de la Puerta del Sol.


El reloj de la Puerta del Sol se instalo en el edificio de la Gobernación tras el derribo del convento del Buen Suceso, donde se situaba antes. Para la ocasión se encargó un reloj completamente nuevo, que no funcionaba bien, ya que cada una de sus tres esferas marcaba una hora diferente.
En 1863 se le encargó a José Rodriguez Conejero, un respetado relojero más conocido como Losada, la construcción de un nuevo reloj que marchara bien, y Losada no solo realizó el trabajo, sino que además donó el reloj a la ciudad.
Desde su inauguración en 1866 ha marcado la hora con extrema precisión, salvo por algunos pequeños contratiempos, como la esfera que resultó dañada durante la Guerra Civil  o cuando, en 1996,  los madrileños tuvieron dificultades para tomarse las uvas al ritmo de las campanadas, ya que el mecanismo se desajustó y las campanadas sonaron en tan solo diecisiete segundos en vez de hacerlo en los treinta y seis habituales.


viernes, 16 de diciembre de 2011

La calle Cervantes

La Calle Cervantes recibe su nombre porque en ella se encontraba la casa en la que vivió y murió el autor de "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha". Esta casa estuvo a punto de ser derribada durante la época del reinado de Fernando VII. El edificio fue llevado a subasta pública y adquirido por Luis Franco, un hombre de negocios que, ignorando su significado histórico, planeaba derribarla y levantar un nuevo inmueble.
La notocia llegó al gran escritor y defensor del legado histórico Mesonero Romanos. Al escuchar cual iba a ser el final del edificio, aprovecho su cargo como concejal en el ayuntamiento para convocar una entrevista con el rey e informarle. Fernando VII le permitió comprar la casa en nombre de la corona, pero Luis Franco no quiso venderla, alegando que sabía que allí había vivido Don Quijote de la Mancha y que solo él tendría el privilegio de ser el propietario de su casa.
Así que, finalmente, Mesonero Romanos no pudo evitar la demolición del inmueble. Cuando un nuevo edificio fue construido, Mesonero pidió permiso al dueño para colocar una placa conmemorativa de que Cervantes había vivido ahí. Pero Luis Franco respondió que no, ya que ni siquiera sabía quien era ese hombre.
Finalmente, en 1834 se pudo colocar una placa que reza "Aquí vivió y murió Miguel de Cervantes Saavedra, cuyo ingennio admira el mundo. Falleció en MDCXVI".
Poco después la calle pasó de llamarse Calle Francos a Calle Cervantes.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Las "Casas a la Malicia"

Durante el reinado de Felipe II se traslado la capital a Madrid, y el rey se dio cuenta de que no había suficientes alojamientos adecuados para toda la gente que tuvo que desplazar con esa decisión. Así que promulgó una ley segun la cual los propietarios de viviendas de más de una planta estaban obligados a ceder los pisos superiores para los miembros de la corte (regalía de aposentos). Para evitar esta imposición los madrileños comenzaron a construir casa de una sola planta. Aunque alguos buscaron formás de tener casas de varios pisos burlando la ley.
La gente empezó a construir las llamadas "casas a la malicia" , es decir, casas edificadas de tal forma que que fuera dificil percibir desde la calle cuantas plantas tenían exactamente. Para lograrlo colocaban las ventanas a distintas alturas, construían otra planta bajo el nivel de la calle o añadían buhardillas o plantas adiccionales entre las originales. Se calcula que llegaron a existir más de cien casas de este tipo.